La pintura invertida sobre vidrio

 

La pintura invertida sobre vidrio se practica en Europa desde hace varios siglos. El proceso de la pintura invertida sobre vidrio es único.

 

Sobre una tela, un papel o una madera, el artista esboza la composición a grandes rasgos, ejecuta la fijación de los colores planos, las sombras y los reflejos para terminar por las finuras y los detalles.

En pintura invertida sobre vidrio, el artista procede al contrario. Así comienza por las finas pinceladas y los detalles y termina con los fondos. Eso significa que, hasta el menor detalle, el pintor debe tener en su cabeza la visión definitiva de la imagen que realizará, y esto a partir del principio del trabajo.

 
Debe, igualmente, pensar en darle vuelta durante su ejecución, ya que lo que es pintado inversamente en el verso se encuentra en el lugar de la izquierda en el reverso.

El vidrio lleva la imagen, como la tela, el papel o la madera, pero es a través de él, que observamos esta imagen: el vidrio es a la vez, soporte y barniz protector. El vidrio anima los colores y los preserva gracias al fondo que cubre la pintura. No existen barnices que no amarilleen con el tiempo. Este inconveniente es inexistente en las pinturas invertidas sobre de vidrio, los cuales, aun los más antiguos guardan la frescura y el resplandor de sus colores. Emanan de ellos una fascinante luminosidad y un encanto que alegra el corazón.

Cada obra de I. Regout, Pintura de Miradas,
viene con su marco de madera exótica.